| A pesar de la abundancia de nieve de este invierno, el descenso de la afluencia y el gasto de los esquiadores están lastrando la economía de las estaciones, siendo una campaña no tan sobresaliente como a priori debería.
Un ejemplo claro lo tenemos en las estaciones catalanas, que no prevén que puedan alcanzar la facturación de 65 millones de euros que registraron en la temporada pasada.
La venta de forfaits ha caído y, además, los esquiadores gastan menos en otros servicios complementarios, como los restaurantes, hoteles... A esto hay que sumarle que esta temporada tampoco tendrá tantos días de esquí como la 2008/2009, que fue excepcionalmente larga, con 186 jornadas.
Además de vender menos, la mayoría de estaciones han bajado el precio medio de sus tarifas. Si bien la tarifa del forfait de un día no ha sufrido grandes descensos, todas las estaciones realizan grandes ofertas para los abonos de varios días de esquí, familias o grupos, que reducen el precio medio final de los forfait.
Temporada aceptable
Por su parte, en el resto de estaciones del país, las cifras de visitantes están también ligeramente por debajo a las del curso anterior, unos niveles "bastante aceptables" según Atudem, la asociación que agrupa a 33 estaciones de esquí alpino españolas, ya que en la pasada campaña se alcanzó el récord histórico de 7,4 millones de visitantes en las estaciones de esquí. Así que acercarse a esa cifra no estaría nada mal, vistas las circunstancias.
La estrategia de las estaciones pasa por una reducción de costes, que se traduce en una paralización de los proyectos de inversión. El pinchazo del ladrillo ha hecho que, por ejemplo, Boí Taüll tenga que cerrar sus seis hoteles en mayo y junio, ya que la estación había contado en los últimos años con inyecciones de capital de una inmobiliaria.
¿Notáis vosotros un descenso en el número de esquiadores?

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